Cuando viajamos fuera de nuestro país, ya sea por trabajo o por placer, conocemos otra gente, otras culturas y algunas veces, legislaciones diferentes en las que situaciones absolutamente  normales en nuestro país de origen, pueden estar prohibidas y penadas en el de destino.

Una vez fuera de España, la asistencia que podrá darnos la embajada o consulado español, estará muy limitada, y si realmente hemos infringido una ley, el problema puede  tener consecuencias graves. Algunos seguros de asistencia en viaje cuentan con coberturas de protección jurídica, pero en estos casos siempre es mejor prevenir.

Lo primero que tendremos que tener en cuenta es si el país, o los países de destino exigen visado de entrada y la vigencia que tiene que tener nuestro pasaporte.

Para los ciudadanos españoles, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación informa puntualmente en su web de la necesidad de visado para todos los Estados.

Otro momento importante es a la hora de hacer la maleta, ya que podríamos encontrarnos con restricciones especiales  en la aduana.

No suele haber problemas con alimentos procesados y envasados, pero sí con los lácteos, la carne y el pescado. Procure informarse de las restricciones del país al que viaja y tenga en cuenta que Estados como Chile son especialmente rigurosos en sus fronteras. Con los medicamentos, es recomendable llevar siempre la receta. También tenemos que contar con que algunas mercancías como alcohol y tabaco están restringidas, así como la cantidad de dinero que llevemos en metálico. Cuidado con el consumo de algunas sustancias que pueden estar prohibidas en unos países y permitidas en otros.

La Convención de Washington prohíbe el transporte de cualquier especie animal o vegetal en peligro de extinción o peligrosa para el ecosistema. Las imitaciones de marcas de lujo, que pueden comprarse sin ningún problema en algunos destinos, están absolutamente prohibidas en otros países (por ejemplo Francia) sin importar la cantidad. Pueden ser decomisadas en la aduana y la multa depende del precio del producto real falsificado.

Ya en el país de destino, deberemos ser cuidadosos en la compra de antigüedades, ya que algunos países prohíben la salida de este tipo de objetos de sus fronteras. Por supuesto nada de “recoger” piedras en recintos históricos.

También hay que tener en cuenta la protección legal que gozan los símbolos nacionales en ciertos países. Por ejemplo, la falta de respeto a la bandera nacional o al Jefe del Estado puede estar castigada con penas de prisión. Habrá que tener cuidado también con lo que se hace y comenta en las Redes Sociales a este respecto.

La religión puede ser un tema sensible con repercusiones en el Código Penal del país que estamos visitando. Tendremos que ser especialmente respetuosos en lugares santos y con las representaciones y símbolos religiosos. Por ejemplo, puede estar prohibido fotografiar imágenes religiosas. También tenemos que ser cuidadosos al fotografiar en ciertos destinos a menores de edad, lugares donde se congregan mujeres, instalaciones militares o edificios gubernamentales. Ojo también con las expresiones de afecto en público, ya sea entre personas del mismo o distinto género.

Merece un capítulo aparte la conducción de vehículos a motor. Tendremos que asegurarnos de que nuestro permiso nacional es válido en el lugar al que viajemos, y si tenemos dudas sobre nuestra capacidad de manejarnos con sus carreteras, señales y modo de conducir, mejor descartarlo.

Por lo tanto, antes de viajar es recomendable informarse previamente sobre el país al que nos dirigimos y una vez allí ser precavido y aplicar siempre una buena dosis de  sentido común.  ¡Buen viaje!

Javier Contin Guillén es Abogado y Director de Marketing y Productos de International SOS.