En España, debido a su situación geográfica, podemos encontrar diferentes tipos de clima: oceánico, mediterráneo, de montaña y subtropical. Aunque España tiene fama de tener unos veranos soleados y unos inviernos más suaves, con el Cambio Climático la situación ha cambiado. Fenómenos cómo la borrasca “Gloria” nos traen desastres naturales y climas extremos sin necesidad de movernos de casa.

No obstante, gracias a los transportes modernos y la tecnología, ha aumentado la facilidad para viajar y movernos de un punto del globo al otro. En los últimos años, entre los turistas, especialmente los que provienen de climas templados, el interés de viajar a zonas como Groenlandia, Islandia, Finlandia o La Antártida ha ido creciendo, y no son conscientes de los peligros que entrañan los climas de frío extremo.

El Dr. Vicente Gil Valdés, Director de Salud y Bienestar en International SOS España, nos explica las consecuencias que puede acarrear la exposición en zonas con este tipo de clima sin tomar las debidas precauciones.

Doctor, ¿cuál es el principal riesgo al que nos enfrentamos cuando viajamos a  este tipo de zonas?

Sin duda la hipotermia, que se produce cuando el cuerpo pierde más calor del que puede generar y habitualmente es causada por una larga exposición al frío.

¿Si tenemos alguna enfermedad, debemos tomar precauciones especiales antes de viajar?

Sí, debemos consultar antes del viaje con nuestro médico, especialmente si padecemos enfermedades cardiovasculares, porque el corazón realiza un mayor esfuerzo en situaciones de frío extremo. También revisar la medicación que tomamos habitualmente.

¿Es cierto que tomar alcohol ante temperaturas extremas ayuda a combatir el frío?

No, porque va a producir una vasodilatación cutánea y significará la pérdida de calor. Tampoco es conveniente ingerir bebidas con cafeína.

¿Es importante la ingesta de agua?

Sí, cuando hace frío también se produce una pérdida de líquidos y necesitamos hidratarnos. Tomar bebidas templadas es de gran ayuda para mantener la temperatura corporal.

¿Hay que tomar precauciones especiales dependiendo de la edad del viajero?

Por supuesto, en personas mayores de 65 años y en niños el riesgo es mayor y la mortalidad aumenta con la hipotermia.

¿Qué debemos hacer si nos encontramos ante un caso de hipotermia?

En primer lugar, avisar a los servicios de emergencia o buscar atención médica inmediata. Si es posible, busquemos un ambiente cálido, proporcionemos ropa seca y ligera y coloquemos a esa persona boca arriba. Calentemos el cuerpo, primero el tronco y  por último las extremidades. No debemos dar masaje violento por riesgo de lesión en la piel. Si la persona lo tolera, administrar bebidas templadas (evitando el alcohol).

¿Cómo saber si existe congelación?

Debemos conocer las partes más vulnerables del cuerpo, que son los dedos de las manos y de los pies, las orejas, las mejillas y el mentón. Normalmente estas zonas se habrán expuesto a temperaturas muy bajas durante algún tiempo y el primer signo es la palidez y el entumecimiento, si es muy grave la piel se oscurece e incluso aparecen ampollas.

¿Cómo debemos tratar la congelación?

En cualquier caso, avisar a los servicios de emergencia o buscar atención médica inmediata. Si la congelación es leve, debemos proteger la piel, sin frotarla. Debemos calentar la zona congelada suavemente, se puede sumergir en agua no muy caliente (37ºC – 38ºC), si no tenemos un termómetro comprobar que no está excesivamente caliente con el codo. Comprobar si la piel recupera el color normal o deja de estar entumecida (suele producirse en el plazo de 45 minutos). No calentar las zonas congeladas con estufas o calor directo, podría producir quemaduras. Si la persona lo tolera, debemos ofrecer bebidas calientes, dar analgésicos si se presenta dolor y esperar a los servicios de emergencia o seguir sus consejos si van a tardar en llegar donde nos encontramos.

Ya sabemos cuáles son los peligros que entrañan estos climas y las terribles consecuencias que pueden ocasionar, pero,

¿Cómo debemos prepararnos para viajar a los destinos más fríos?

Para ello, entrevistamos a Javier Mollá – Director de Seguridad en International SOS España.

Javier, como experto en seguridad, ¿nos podrías ofrecer algunas recomendaciones a tener en cuenta si pensamos viajar a destinos con situaciones de frío extremo?

Principalmente, vestimenta, alimentación y forma física son aspectos fundamentales a tener en cuenta.

Existen ropas modernas, las famosas camisetas térmicas, que son de ayuda en situaciones de frío intenso. Pero cuando hablamos de frío extremo, una de las primeras medidas a tener en cuenta es vestirnos con muchas capas  pero no como una cebolla sino como una piña, es decir, con aire entre capa y capa. El aire entre la ropa será el que de verdad nos aísle del frío exterior. Siempre debemos llevar cubiertas las partes del cuerpo por donde se escapa la mitad del calor corporal, cabeza, hombros y pies. El calzado es muy importante, debe de ser robusto e impermeable. Unos pies mojados pueden ser el principio del fin, de hecho, cualquier ropa mojada hay que quitarla inmediatamente y secarla, o nos costará una hipotermia.

Respecto a la alimentación, cuanto más calórica mejor, pero lo importante es romper con el mito de que una copita de licor nos entonará y nos calentará desde dentro; ¡no! El alcohol nos dará una fugaz sensación de calor pero dilatará nuestros vasos sanguíneos y la perdida de calor se acelerará.

Y en cuanto a la forma física, también existe el tópico de que esos kilos de más que se ganan habitualmente en las estaciones frías, ayudan a aumentar el abrigo natural. Pues no es cierto, el aumento de peso nos generará mayores dificultades para el bombeo de sangre. Hacer ejercicio cuando se sufre frío intenso ayudará a activar la circulación y a generar calor.

En los últimos años, debido al cambio climático, se producen fenómenos como la borrasca “Gloria”, estos fenómenos pueden pillarnos desprevenidos en cualquier lugar. ¿Qué pasa si nos alojamos en una cabaña, refugio o similar en zona de montaña y entramos en época de riesgo de aislamiento, ¿cómo debemos preparar el alojamiento?

Deberá contar con calefactor eléctrico, pero será fundamental alguna otra fuente alternativa de calor que no dependa del suministro eléctrico. El fuego, tipo chimenea, es buena solución pero contando siempre con una salida para el monóxido acumulado, e incluso renovando parte del aire periódicamente aunque perdamos algo de calor. Las velas encendidas son la mejor alarma para detectar falta de oxígeno pero también son otra fuente de riesgo, en este caso de incendio.

Será importante contar con linternas, baterías de repuesto suficientes, leña, agua potable y alimentos envasados preferiblemente al vacío o en lata, y otros que no requieran refrigeración como pan, galletas, cereales, frutos secos, etc.

Pero, ¿Y si esta situación de aislamiento bajo condiciones de frío extremo nos sorprende viajando en nuestro vehículo?

Para ello será determinante haberlo preparado con antelación cargando un cobertor y mantas. Alguna tela de color llamativo que poder atar a la antena para indicar nuestra situación a los equipos de emergencia aéreos o terrestres, pinzas y cable de encendido, cadenas y cabo de remolque cuyo uso se habrá ensayado previamente. Por supuesto, teléfono móvil cargado con batería supletoria, números de teléfono importantes anotados en una tarjeta por si se inutiliza el móvil y una persona de confianza que reaccione si no llegamos o llamamos a determinada hora, es la parte más básica de un plan de comunicaciones que puede resultar vital.

Tener un pequeño acopio de víveres enlatados, abrelatas y agua, da confianza y será de ayuda si se retrasan las asistencias. Por último, una pequeña garrafa de combustible es aconsejable para desplazamientos fuera de poblaciones y en montaña.

Ya estamos informados de cómo prevenir el frío extremo y los casos de aislamiento repentinos, ya sea en un refugio o viajando en nuestro vehículo. Pero Javier, ¿Qué pasa si nos quedamos aislados al aire libre y no tenemos cerca una cabaña o vehículo donde refugiarnos?

Si nos quedamos aislados al aire libre, procuraremos construir cualquier tipo de habitáculo o iglú para garantizar que la temperatura no baje mucho más allá de los cero grados. Si hay principio de congelación, habrá que recuperar poco a poco el miembro congelado, evitando exposición directa a fuego o agua muy caliente.

En cualquiera de los casos, y como siempre, la mejor manera de evitar estas situaciones y luchar a tiempo contra ellas, es la prevención. Una preparación adecuada de la vivienda, el vehículo, la indumentaria, equipo y plan de acción, son las mejores garantías de un final feliz.

 Fernando Segura Morera – Marketing y Productos en International SOS

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