Todos nosotros, desgraciadamente, en alguna ocasión hemos vivido el fallecimiento de un ser querido. Trascurridas las primeras etapas del duelo, comienza la ardua tarea de tramitar la herencia de nuestro familiar. Una de las primeras preguntas que debemos hacernos, es si  la persona fallecida había o no otorgado testamento, esta pregunta es sencilla responderla, pues entre los documentos obligatorios que debemos solicitar tras el fallecimiento, se encuentra el certificado de últimas voluntades. Este certificado, emitido por el Ministerio de Justicia, refleja si había disposición testamentaria y por ende cuál era el último testamento. Como abogada del departamento de herencias, me han preguntado infinidad de veces si es recomendable hacer testamento, y mi respuesta es siempre la misma, sí.

¿Qué es un testamento?  

 Nuestro código civil lo define como “el acto por el cual una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes, o parte de ellos. Es un acto libre, solemne y revocable,  lo que quiere decir que se ha de otorgar sin coacciones, de forma voluntaria, cumpliendo los requisitos exigidos por la ley y se puede modificar o dejar sin validez en cualquier momento. Es decir, se trata de las últimas voluntades de la persona a través de la cual decide qué debe hacerse con su patrimonio después de su fallecimiento.

¿Qué tipos de testamentos existen dentro de nuestro Código Civil?

1. Testamentos especiales:

No nos vamos a detener mucho, pues son testamentos muy poco comunes, que solo pueden otorgarse por determinadas personas y en situaciones excepcionales como puede ser el testamento militar otorgado por militares en tiempos de guerra.

2. Testamentos Comunes:

Sí cabe detenernos más en los testamentos comunes, que son los más utilizados, pueden ser otorgados por cualquier persona, mayor de 14 años  con capacidad jurídica, es decir, no incapacitados judicialmente.

Dentro de los testamentos comunes existen tres subtipos:

  • Testamento abierto, es el testamento que se hace en la mayoría de los casos,  es aquel en que su ultima voluntad la manifiesta el testador ante quienes otorga el testamento, que quedan enterada de ella.

Normalmente se firma en una notaria, y el notario redacta y guarda el protocolo del testamento de por vida. Es el testamento más recomendable y seguro, se puede cambiar o  revocar las veces que uno quiera.

  • Testamento cerrado, es aquel en el que el testador sin revelar su última voluntad declara ante quienes lo otorga, que está escrito en el documento que presenta.
  • Testamento ológrafo, hay personas que prefieren hacer su propio testamento, redactándolo y guardándolo el mismo. No es muy recomendable, pues para que tenga validez, tras la defunción, será necesario protocolizarlo, notarial o judicialmente, para lo que será necesario que este documento cumpla con muchos requisitos como no tener tachones o estar escrito de puño y letra por el testador. El coste de protocolizarlo, supera el coste de otorgar un testamento abierto, por lo que salvo por excepciones puntuales, es mas recomendable otorgar un estamento abierto.

¿Por qué es aconsejable otorgar Testamento?

Cuando una persona fallece y ésta dispone de testamento, con dicha copia podremos proceder a la liquidación de los impuestos correspondientes. Por el contrario, si no se dispone de testamento, habrá que formalizar una declaración de herederos ante el Notario competente. Para poder firmar esta declaración de herederos, será necesario conseguir una serie de certificados, como son certificados de nacimiento y matrimonio de los herederos, así como disponer del libro de familia de la persona fallecida.

En caso de que el fallecido no tuviera libro de familia o se hubiera extraviado, el expediente  se complica en exceso, tanto en plazo como en el precio del Notario, pues habría que publicar edictos en los ayuntamientos correspondientes. Es decir, si hubiera testamento nos ahorraríamos todos los trámites documentales, testificales y económicos que conlleva ejecutar un acta de Notoriedad de declaración herederos.

Ejemplos de un testamento

A continuación vamos a indicar dos casos prácticos o situaciones que podrías encontrarte en función de la voluntad de testador.

  • Primer ejemplo. Quieres que tu cónyuge siga disfrutando de los bienes, es necesario otorgar un testamento en el cual se le legue el usufructo universal de los bienes. Si no se otorga testamento, a tu cónyuge no le quedaría el usufructo universal (uso y disfrute de todos los bienes), si no la cuota legal usufructuaria (uso y disfrute sólo de un tercio de los bienes), que aunque parezca lo mismo, no tiene nada que ver, pues el usufructo universal recae sobre todos los bienes y la cuota legal usufructuaria solo sobre un tercio de los bienes.
  • Segundo ejemplo. En un testamento puede indicarse qué sucede con los bienes si algún heredero legal falleciese antes o después que usted, como por ejemplo un hijo, pudiendo dejar la parte de este heredero a otras personas  como por ejemplo, los nietos.

Otorgar testamento es un acto jurídico de gran importancia, pues al fin y al cabo estamos decidiendo qué va a pasar con nuestros bienes tras nuestro fallecimiento.

A través de un testamento podemos dejar escrito infinidad de clausulas muy útiles para los herederos como puede ser mejorar o dejar la legitima estricta un hijo. En definitiva, es aconsejable para todos los casos otorgar testamento y además, existe un último argumento a comentar y es que otorgar testamento es siempre (sin excepción) más económico que no otorgar testamento, pues el precio de un testamento varia entre 40 a 80 euros y el precio de una declaración de herederos la horquilla estaría entre 170 a 300 euros.

A modo de conclusión y recapitulando lo dicho, si estás pensando en otorgar testamento, tengas o no tengas bienes, es aconsejable dejarse asesorar  por un profesional en la materia y finalmente otorgar testamento, pues es un acto de suma importancia con un coste muy bajo, el cual va a facilitar procedimental y económicamente a nuestros herederos.

Estefanía de la Hera Herrero

Abogada Despacho Servicios Jurídicos y Financieros

SOS Assistance España, S.A.U.

Grupo Santalucía