El 16 de marzo se celebra el día mundial del sueño. Dormir bien es uno de los pilares de nuestra salud, y la clave es conseguir un sueño de calidad, profundo y sin interrupciones. El Dr. Vicente Gil, Director del Área de Salud y Bienestar de International SOS, compañía líder mundial en la gestión de riesgos y seguridad en viaje, analiza y ofrece unos consejos prácticos para dormir mejor.

 Hay dos tipos de sueño que se alternan cuando dormimos: REM (cuando soñamos) y no REM. A medida que avanza la noche soñamos más, predominando la fase REM.

Algunos estudios relacionan dormir menos de cinco horas cada noche o más de nueve durante años con algunas enfermedades (hipertensión arterial, enfermedad coronaria). Sin embargo, una siesta de corta duración por la tarde previene las cardiopatías y mejora el estado de ánimo.

El insomnio puede ser primario o secundario (causado por distintas enfermedades). Es agudo si dura menos de dos semanas, o crónico si se mantiene en el tiempo. En general, y en una persona sana, la falta de sueño puede deberse a horarios irregulares, a preocupaciones (problemas en el trabajo, familiares), o al exceso de alcohol o de bebidas estimulantes (café, refrescos energéticos). La ingesta excesiva de líquidos antes de acostarse o los problemas prostáticos provocan visitas frecuentes al baño y alteran el sueño.

La somnolencia diurna puede ser un indicador de un sueño deficiente, y si se produce en grandes roncadores hay que descartar el síndrome de apnea del sueño, factor de riesgo en los accidentes de tráfico.

Algunos consejos para dormir mejor:

Ir a la cama cada día a la misma hora, no hacer ejercicio antes de dormir, cenar de forma ligera y al menos una hora y media antes de acostarnos, evitar el alcohol y las bebidas con cafeína por la tarde, mantener la habitación en condiciones óptimas para dormir (sin ruido, temperatura alrededor de 20º, sin exceso de luz) y evitar abrigarnos demasiado. Al acostarnos podemos escuchar música suave o leer si sabemos que nos ayuda a conciliar el sueño.

Aprendamos a mantener una actitud relajada en la cama. Pensemos que ese estado nos ayudará a la recuperación física y mental aunque las horas de sueño sean escasas, no nos obsesionemos con el despertador… ¡acudamos al especialista si roncamos de una forma excesiva y tenemos somnolencia de día!

Y algo muy importante, debemos recurrir a la medicación (no exenta de riesgos) tan sólo en caso necesario y siempre bajo prescripción médica. En España el abuso de los somníferos es un problema de salud grave, pues con frecuencia se toman durante meses e incluso años.